Dispareunia o sexo con dolor

El dolor que pueden llegar a experimentar durante el sexo algunas mujeres es un tema del cual no se habla demasiado. En la siguiente entrevista se explica cómo el dolor en el sexo es una realidad para un número de mujeres. Muchas veces se piensa que no hay de otra y que el sexo va a doler siempre. Sin embargo, los sexólogos sabemos que tiene solución y es lo que intentamos explicar a través de este vídeo.

Créditos de la imagen y edición del vídeo: María Ciocnadi

Stealthing o fingir que sí hay condón

Quitarse el preservativo en medio del acto sexual sin el consentimiento de la otra parte está considerado un delito de abuso sexual. Dicha práctica sexual es denominada stealthing y consiste en la retirada del preservativo durante la relación sexual sin el consentimiento de la otra parte implicada y sin previo aviso. También puede tratarse de hacer creer a la otra persona que habrá preservativo cuando no es así.

El apunte es que el stealthing es una acción voluntaria por parte del sujeto quien está engañando a la otra. Puede ocurrir tanto entre heterosexuales, como en cualquier relación que implique coito. Hay una persona que desea protegerse en las relaciones sexuales y otra que desea sexo “a pelo” aunque sea a escondidas. Otra cosa es la existencia de accidentes durante la penetración, como puede ser que el preservativo se salga o se rompa involuntariamente. El stealthing implica que, durante la relación sexual, no se produce un consenso con respecto a la retirada del preservativo.

Aunque en España no se encuentre tipificado en el Código Penal, ya se han producido algunas sentencias condenatorias de las Audiencias Provinciales, como en Salamanca o Madrid. Al estar considerada una forma de abuso sexual sí se recoge en el Artículo 181 del Código Penal: «El que, sin violencia o intimidación y sin que medie consentimiento, realizare actos que atenten contra la libertad o indemnidad sexual de otra persona, será castigado, como responsable de abuso sexual, con la pena de prisión de uno a tres años o multa de dieciocho a veinticuatro meses»

El stealthing es objetivo de debates jurídicos a nivel mundial. Esta peligrosa práctica sexual fue determinada delito en el caso contra un hombre por la Corte Criminal de Lausana (Suiza), a principios del 2017, por quitarse el preservativo sin consentimiento previo de la pareja. Se consideró un delito de violación al esperar que el otro miembro de la pareja estuviera protegido. En Berlín, Alemania, en 2017, un hombre fue juzgado por el tribunal local a ocho meses de cárcel y una multa de 3000 euros por daños y riesgo a la salud sexual de la víctima. Por otra parte, un hombre fue condenado por la Corte Suprema de Canadá en el 2014  por agresión sexual debido a que pinchó el condón sin conocimiento previo de su pareja para dejarle embarazada.

Como es posible ver, esta “inocente práctica” puede traer serias consecuencias económicas y penales al realizarse sin el consentimiento de la otra parte implicada en la relación sexual. No obstante, además de estas consecuencias, existen otras, que a nivel personal son de suma importancia. Cabe destacar:

  • Embarazos no deseados.
  • Contagio de enfermedades de transmisión sexual.
  • Consecuencias psicológicas para la persona que lo sufre, así como el desarrollo de posibles traumas por abuso sexual. Según La psicóloga clínica Wanda Torres Hernández, este tipo de agresión puede provocar efectos traumáticos y aumentar los niveles de ansiedad y estrés en las víctimas.
  • Desarrollo de un cuadro ansioso-depresivo.
  • Repercusiones negativas en la autoestima y autonomía de la parte perjudicada.
  • Una experiencia traumática que puede afectar la confianza durante las relaciones sexuales.
  • Una fuerte sensación de quedar como una persona estúpida.

Desde el punto de vista psicológico, el stealthing está considerado como un acto de control y dominación sobre la mujer ‒principalmente, pero también sobre personas que asumen el rol receptivo durante el coito‒. Es fruto de la escasa educación sexual con perspectiva de género que se recibe desde la infancia, así como del aprendizaje de los roles sexuales en medios como “el porno”. En éste, la figura dominante suele ser el hombre, mientras que la mujer aparece como el objeto a utilizar para su propia satisfacción. Es irónico que en contextos gays ‒o no heterosexuales‒ se crea una especie de réplica de este modelo, en el que la persona receptiva aguanta “carros y carretas”.

¿Qué puedo hacer si sufro stealthing?

Generalmente, al vivir esto como algo traumático, la persona suele quedar paralizada, confusa, sin saber que hacer o a quién recurrir… Te pedimos que dejes el miedo a un lado, que seas valiente. Así que, en el caso de chicas heterosexuales y que el hombre eyaculara dentro de ti, lo primero que se debe hacer es acudir a tu médico de familia o planificación familiar y pedir la píldora del día después. Allí te explicarán cómo tomarla y qué hacer posteriormente si quieres recurrir a acciones legales. Ve acompañada de algún familiar o amistad cercana que te apoyey acompañe en esa situación. Lo idóneo es que no dejes pasar tiempo y actúes lo más rápido posible. Si te sientes con fuerza, acude a un especista para realizarte una revisión de salud sexual y poder descartar enfermedades de transmisión sexual. Pero, sobre todo, elude sentir culpa o vergüenza, ya que la responsabilidad sobre lo sucedido no es tuya. Existen leyes que te respaldan y que castigan al agresor.

Necesidad de prevención y concienciación.

Existen una gran cantidad de casos y personas que realizan el stealthing por considerar que no estén llevando a cabo un delito. Lo ven como un juego sexual, un acto inocente y así lo hacen ver a las personas con las que lo realizan. Utilizan frases como “no te pongas así, no es para tanto”, “si llego a saber que te enfadarías tanto no lo habría hecho” o “ no seas aburrida, no pasa nada”… Esto lleva a que la víctima se cuestione la importancia que tiene realizarlo y no denunciar, sobre todo por haber consentido establecer una relación sexual con esa persona ‒aunque no se llevara a cabo con el respeto necesario‒. Hay hombres que han hecho de esta práctica su principal parafilia, ya que al conseguir el engaño experimentan un gusto especial. Recientemente, en las redes sociales hemos visto a un joven jactándose de realizar esta práctica sin ser consciente de la gravedad de su conducta.

El arma más poderoso que existe para erradicar este tipo de prácticas tan violentas en el terreno sexual es la educación. Abordar este tema, y muchos otros, con perspectiva de género es fundamental desde la infancia y así dejar de normalizar estas prácticas. Además de informar y concienciar sobre los riesgos y la gravedad de la práctica desde el ámbito psicológico y legal.

Autora: Andrea Bello Pastor. (Psicóloga y Sexóloga Clínica).

Edición literaria: Xud Zubieta-Méndez

Referencias bibliográficas.

El Comercio. “12 meses de prisión por practicar stealthing”.

Stealthing: los riesgos de esta práctica en el sexo. Psicología y Mente.

ChemSex Parties

¿Alguna vez has oído hablar del “ChemSex”? Esta práctica consiste en el uso intencionado de drogas para tener relaciones sexuales por un período largo de tiempo.  Se pone en marcha en algunas fiestas privadas ‒que pueden durar varios días seguidos‒, en las que abundan las drogas sintéticas con el único objetivo de tener sexo entre los asistentes. Este término resulta de la combinación de dos palabras inglesas: “chem” ‒haciendo referencia a las drogas‒ y “sex”. En países como Inglaterra es conocido también como P&P ‒party and play‒. Se lleva a cabo sobre todo entre hombres gays de mediana edad.

La fusión entre las drogas y el sexo no es un fenómeno nuevo. Lo que parece que ha cambiado en los últimos años son el tipo de drogas recreativas y el contexto en el que se consumen. Si en etapas anteriores podría destacarse el uso de la cocaína, el alcohol, el cannabis o los Poppers, hoy en día otras sustancias como GHB, metanfetamina y mefedrona están incorporándose poco a poco a este mercado. Éstas son algunas de las drogas que se consumen con fines eróticos. A pesar de la resaca que nos dejan, el riesgo de engancharse y los daños para la salud a largo plazo, las drogas son utilizadas para pasar un buen día en la cama.

¿Y por qué algunas personas prefieren este tipo de excesos con el sexo y drogas?

Los motivos para consumir drogas con fines sexuales son diversos y variados. Intensificar o potenciar el placer del acto se encuentra entre los motivos principales. También podemos encontrar, entre otros, la desinhibición sexual. Así como aguantar físicamente más tiempo con la finalidad de alargar una sesión de sexo. Por otra parte, buscar momentos de intimidad emocional, crear un clima de “buen rollo” con otra persona o acceder a espacios estimulantes sexualmente ‒como, por ejemplo, el sexo en grupo‒. No obstante, también existen motivaciones no ligadas a lo sexual y que resultan ser en la mayoría de casos formas patológicas de solucionar problemas ‒como, por ejemplo, gestionar momentos o situaciones complicadas, una ruptura sentimental, un malestar psicológico personal, baja autoestima, una forma de evadirse de la soledad o de evitar conflictos internos sin resolver.

¿Qué efectos tienen las drogas sobre la respuesta sexual?

Evidentemente, esta fusión explosiva trae consigo uno de los riesgos más peligrosos que encontramos: no utilizar el preservativo. El consumo reduce la percepción de riesgo, y trae como consecuencia posibles enfermedades de transmisión sexual y embarazos. Muchas de estas personas manifiestan actitudes negativas hacia su uso. Frases como “el preservativo corta el rollo” o “no disfruto igual con condón”, reflejan algunas de estas actitudes.

El tipo de consumo constituye una variable fundamental para evaluar el efecto de las drogas para la respuesta sexual. No es lo mismo un consumo fortuito que intermitente, ocasional o habitual. Además, los efectos son diferentes según las drogas que se consuman.  En los efectos iniciales encontramos las principales diferencias ‒relajación o euforia‒, a pesar de que con todas las drogas se facilita la desinhibición. La tendencia predominante es consumir drogas euforizantes, las cuales están ligadas a prácticas sexuales que implican un menor vínculo emocional, como ocurre en las ChemSex Parties.

Los aparentes beneficios de las drogas recreativas esconden en el fondo un dramático fin. Lejos de mejorar la capacidad de seducción o de mejorar la experiencia sexual, la deterioran.

¿Conocías de la existencia del fenómeno “ChemSex”? ¿Alguna vez has practicado sexo bajo los efectos de las drogas? ¿Sabías de sus efectos? ¡Cuéntanos, te leemos!

Autora: Celeste Martínez Gavidia (Psicóloga)

Créditos de la imagen; Maria Ciocnadi y Emedièfeme

Elección de pareja 2.0: Heterosexualidad, bisexualidad…

En caso de que seas mujer heterosexual ¿Alguna vez te has planteado cómo sería tener relaciones sexuales con otra chica? ¿Y en caso de que seas hombre, el probarlo con un chico? Antes que nada y para contextualizar el porqué de este post, soy una mujer, hasta la fecha, heterosexual declarada. Recientemente, en una conversación con un amigo –él es gay– surgió el tema. Me refiero a la importancia de la elección de pareja y de las expectativas a la hora de relacionarnos con otra persona en el ámbito amoroso y sentimental.

En la charla con este amigo, él me comentaba que “al ser gay uno tiene que plantearse una serie de cuestiones que los heterosexuales no necesitamos contemplar, aunque muy probablemente deberíamos”. Entendí que se refería a si realmente nuestras necesidades y expectativas como mujeres –en cuanto a una relación de pareja se refiere– las puede cumplir un hombre. Esto es si tomamos en cuenta la diferencia entre ser un hombre o una mujer y, como tal, lo que se desea en una relación. ¿Qué sucedería si probáramos con una mujer?

Parece que la inmensa mayoría de chicos están “demasiado ocupados” con sus amigos y sus aficiones. Creo que no suelen querer pasar tanto tiempo junto a sus parejas que, curiosamente, es lo que las mujeres –por lo general– buscamos.

Entonces, me surgió la siguiente reflexión, la cual os animo a contemplar. Pensemos exactamente qué nos gusta de los hombres que las mujeres no tienen –más allá de los genitales–. ¿Acaso es el hecho de que ya están empoderados, tal como los pinta Disney?

Retomé esta charla con otras amigas y prácticamente todas estábamos de acuerdo en la dificultad de encontrar a un hombre que pareciera querer lo mismo que nosotras. Es decir, que pudieran satisfacer nuestras necesidades y expectativas sentimentales. Más de una admitió que con una mujer, la relación fluiría mucho mejor –desde la parte emocional a la sexual– porque al ser chicas nos conocemos y sabemos lo que nos va y lo que no. Simplemente, nos entendemos, fluimos y nos complementamos bien. Además, generalmente nosotras solemos ser “más intensas” que ellos. Si profundizamos aún más, llegamos a la conclusión de qué es lo que vemos en un hombre que no apreciamos en una mujer. Bien es cierto que un hombre, por un lado, puede darnos la sensación de seguridad. Con lo cual, me pregunto ¿en qué lugar deja esto a las mujeres? Puede que –por resonancia– sintamos que aparentemente nos atrae más el cuerpo masculino, o es simplemente una cuestión de gustos. Por lo tanto, ¿en qué medida estamos inconscientemente condicionadas por las expectativas de las películas románticas? Rotundamente sí, por vivir en este contexto todas y todos lo estamos. Aceptémoslo ¡Maldito patriarcado!

Me resulta curioso que aún a día de hoy haya personas que cuestionen que la mayor visibilidad social de la orientación bisexual se deba a “una especie de moda”. ¿No será que poco a poco –y gracias al auge del movimiento feminista– las mujeres y hombres nos sentimos cada vez más libres para amar más allá del modelo heterosexual? Abramos la mente, por favor.

De hecho, voy más allá. En un trabajo realizado en la Universidad de Essex, en Inglaterra, se llevó a cabo un estudio en relación a las distintas reacciones de un grupo de hombres y mujeres heterosexuales ante diversos estímulos sexuales. Este estudio constó de dos partes. En la primera, éste se centró en las respuestas genitales de los sujetos a través de autoinformes sobre el grado de masculinidad y feminidad que percibían en ellos mismos –a un nivel consciente–. Posteriormente, se focalizó la atención en la dilatación pupilar ante la presencia de estos estímulos visuales –inconscientemente–. Los resultados fueron reveladores: La respuesta sexual masculina se centró casi exclusivamente en los estímulos de origen femenino. Por contraposición, el 74% de las mujeres reaccionaron, tanto a estímulos femeninos, como a los masculinos. Por ende, pareciere que una gran parte de las mujeres serían bisexuales. ¿Qué te parece?

Evidentemente, por supuesto dependería de qué chica –del mismo modo que no todos los hombres nos atraen–. Ni todas las chicas son mujeres muy “femeninas”, ni todos los chicos son apuestos caballeros muy “varoniles”. En el Universo sexual existe una gran diversidad de personas y personalidades de todos tipos.

¡Atrevámonos a amar y a vivir nuestra sexualidad cómo y con quien nos dé la gana si así somos felices!

Autora: Vanesa Romero Ballester (Psicóloga y Sexóloga).

Créditos de la imagen; Maria Ciocnadi y Emedièfeme

Referencias:

Rieger, G., Savin-Williams, R. C., Chivers, M. L. & Bailey, J. M. (2016). Journal of Personality and Social Psychology, 111(2): 265-283

Cuál es la diferencia entre «sexo» y «género»

Actualmente los temas sobre género están dando mucho que hablar, especialmente en lo que respecta a las personas trans. Por suerte hemos avanzado mucho y cada vez estas personas tienen más visibilidad y aceptación. Sin embargo, sigue habiendo muchos prejuicios hacia ellas, resultado principalmente de la incomprensión. Es labor de los trabajadores de la salud informar y guiar al público general para que estas personas puedan ser totalmente comprendidas y aceptadas. El objetivo de este artículo es conseguir facilitar la comprensión del tema especialmente para quiénes tengan dificultades en entender y empatizar con las personas trans.

La RAE define “sexo” como “condición orgánica, masculina o femenina, de los animales y las plantas”. “Género” es definido como “grupo al que pertenecen los seres humanos de cada sexo, entendido este desde un punto de vista sociocultural en lugar de exclusivamente biológico”. La diferencia está clara, el género no se atribuye exclusivamente al sexo, sino que se entiende como un constructo social. Dicho constructo engloba los conceptos de feminidad y masculinidad compartidos por un conjunto de personas. De este modo, el género es algo subjetivo que cada persona puede vivir o entender de forma distinta. Es a esto a lo que llamamos “identidad de género”.

Aunque parezca que esta rotura de la visión tradicional del género como masculino y femenino es algo novedoso, no lo es en absoluto. Desde la antigüedad han existido culturas que no realizaban esta división, como por ejemplo los “Fa’afafine”, un tercer género que existe en la cultura samoana, compuesto de personas que son anatómicamente masculinas, pero visten y se comportan de un modo considerado femenino. Aunque no es el único ejemplo, en México existe la cultura “Muxe”, que es una manifestación esto mismo. Ambos ejemplos bastan para ilustrar que la concepción del género y su identificación con el sexo no es algo universal.

Las personas no binarias o “genderqueer” pertenecen a un espectro de identidades de género que no son exclusivamente ni femeninas ni masculinas. Estas identidades pueden ser incluidas bajo la categoría de transgénero dado que mucha gente no binaria se identifica con un género distinto a su sexo asignado. Las personas no binarias puede que no se identifiquen con ningún género, con dos o tres, con un tercer género. O pueden fluir entre géneros, lo cual se denomina “genderfluid”.

Las personas transgénero presentan una identidad de género o expresión de género que difiere del sexo que les fue asignado al nacer. Si estas personas deciden hacer la transición a través de intervenciones médicas, entonces pueden identificarse como transexuales. Estos dos grupos de personas experimentan disforia de género, que se define como “un malestar significativo que la persona sufre por no haber concordancia entre su identidad de género y el sexo que les fue asignado al nacer”.

Actualmente, existe mucha discusión con respecto al carácter patológico de la disforia de género. No obstante, hay un acuerdo mayoritario en la comunidad profesional sobre lo perjudicial que es estigmatizar estos conceptos con etiquetas de trastorno o de enfermedad. Muchos grupos están luchando por aceptar la disforia como una variación normal de los seres humanos y así centrarnos en romper las nociones de género que tiene la sociedad y ayudar a las personas trans a llevar vidas más satisfactorias.

¿Cuál es tu experiencia sobre este tema?

Autor: Sergio Sarmiento Valero (Psicólogo)

Créditos de la imagen; Maria Ciocnadi y Emedièfeme

La pretendida transgresión del movimiento postporno

Es1989 en Nueva York. En el escenario del Teatro Harmony se encuentra una mujer con lencería de encaje recostada en un sillón con las piernas abiertas. Se introduce un espéculo dentro de su vagina e invita a los espectadores a observar con una linterna. “Asómense y verán que no tiene dientes”, decía riendo.

Hablamos del espectáculo “’Public cérvix announcement” de Annie Sprinkle, considerada la precursora del así denominado postporno. Proponía esta performance con la finalidad de parodiar los mitos y el secretismo que han rodeado a los genitales de las mujeres, animándolas de esta forma a explorar sus vaginas. Indignada con la industria del porno comercial ‒en la que había trabajado como actriz‒, pasó a dirigir sus propias creaciones audiovisuales y a organizar espectáculos en los que se desarrolla como artista y activista feminista.

¿En qué consiste el denominado “postporno”? Se trata de un movimiento artístico y político que busca reformular el mundo del porno. Lo hace transgrediendo los convencionalismos de la pornografía machista e intentando generar otro tipo de mirada hacia el sexo. Todo ello, sin renegar del estímulo sexual que producen los contenidos audiovisuales. Aquellas personas ignoradas por el porno convencional, toman las riendas y se graban expresando su sexualidad, transformándose en protagonistas con un guion que ellas mismas deciden. Los cuerpos que la industria del porno excluye o denigra se convierten en creadores y protagonistas. Las mujeres, las minorías sexuales, los cuerpos no-blancos o discapacitados, los transexuales, intersexuales y transgénero serían ejemplos de las personas que conforman este movimiento.

La industria del porno comercial presenta patrones sumamente estereotipados y repetitivos. Chicas jóvenes, exuberantes, cuidadosa y pulcramente depiladas. Acompañada generalmente de por lo menos un varón bien dotado ‒de quien solemos ver muy poco más allá de su espalda, brazos y genitales‒. Si bien es cierto que en las plataformas pornográficas podemos encontrar una gran variedad de géneros distintos, en la mayoría de los casos las prácticas sexuales que realizan son más o menos las mismas. Es decir, sexo oral por parte de ella, sexo anal y vaginal, y derivaciones del mismo, incluyendo dobles penetraciones como algo prácticamente habitual. Por el contrario, en las producciones del “movimiento postporno”, ocurren escenas distintas. En éstas, ya sea en directo ‒mediante performances‒ o a través de plataformas online, vemos cuerpos ‒que no suelen encajar en el estereotipo de belleza actual‒ llevando a cabo otro tipo de prácticas.

Un ejemplo de este movimiento lo podemos ver de la mano del artista trans Lazlo Pearlman, donde en una de sus más conocidas performances, desconcierta al público haciendo un striptease en el que termina mostrando su vulva. En la película “Fake Orgasm”, aparece tumbado sobre una cama completamente desnudo, mientras una serie de personas lo observan y le hacen preguntas sobre su cuerpo, identidad y su sexualidad. Pearlman utiliza su cuerpo como espejo para que el público sea consciente de sus prejuicios. Esta película explora la sexualidad a través de situaciones que rozan lo absurdo y analiza la dificultad de la sociedad para aceptar las propuestas ajenas al paradigma binario hombre-mujer.

Sin embargo, el postporno no sólo da visibilidad a aquellos cuerpos que desafían las normas de género o sexuales. Otro colectivo en el que se centra es el de las personas con diversidad funcional. Un ejemplo de esto lo vemos en el documental “Yes, we fuck!”, una producción que quiere abordar la sexualidad en personas con diversidades física, intelectual…, donde la gente participa, dialoga y, sobre todo, cuestiona temas vinculados al cuerpo y a la sexualidad. En este documental podemos ver ‒entre otros ejemplos‒ el relato de la primera experiencia con el BDSM de Oriol, un hombre con parálisis cerebral. O a Mertxe, una mujer ciega que asiste a un taller de orgasmos vaginales impartido por un chico trans.

Aunque puede parecer contradictorio, el objetivo del “movimiento postporno” no siempre es que el público se masturbe y tenga un orgasmo a fuerza de imágenes sexuales explícitas. No, más bien, es cuestionar y poner sobre la mesa el debate acerca del sistema heteronormativo y patriarcal en el que todos nos encontramos. Este movimiento busca acercarnos a la posibilidad de ver y de ser parte de contenidos provocativos, no sólo con fines masturbatorios, sino también y principalmente políticos.

El problema viene cuando nos preguntamos qué buscan generalmente las o los usuarios más asiduos del porno. Es improbable que se contenten con sesiones lúdicas sin masturbación o sin eyacular<

Cuéntanos, ¿habías escuchado hablar de este movimiento? ¿Qué opinas de estas performances tan controvertidas? ¡Te leemos!

Autora: Celeste Martínez Gavidia (Psicóloga)

Créditos de la imagen; Maria Ciocnadi y Emedièfeme

Referencias

Barros, G., Eksztain, M., Inda, N., Makintach, A., & Moscona, S. (2016). Postporno,¿ polisexualidad? Comentarios y reflexiones. Psicoanálisis, 38(1), 41-52.

Centeno, A.  & De la Morena, R. (2015). Yes, we fuck! [Vídeo]. Disponible en: https://vimeo.com/123177395

Melero, A. L. (2018). Procedimientos escénicos de deconstrucción de género. ACOTACIONES. Investigación y Creación Teatral, (41).

Romero Baamonde, M. (2019). Escena posporno. Desbordes disciplinarios en las prácticas artísticas pospornográficas.

Smiraglia, R. (2015). Sexualidades de (s) generadas: Algunos apuntes sobre el postporno. imagofagia, (6).

Vendetta, L. (19 de mayo, 2015). Donde las mujeres trans no están: su lenta inclusión en el porno feminista y queer. Recuperado de https://www.pikaramagazine.com/2015/05/donde-las-mujeres-trans-no-estan-su-lenta-inclusion-en-el-porno-feminista-y-queer/

Y un día la OMS aceptó que no sólo los heterosexuales eran “normales”

A mediados del siglo XX, la concepción patológica de la homosexualidad se mantuvo merced a un grupo de nuevos psicoanalistas. Su visión tuvo un fuerte impacto durante un tiempo.

Consecuentemente, cuando la APA publicó su primer manual diagnóstico ‒DSM‒ en 1952, éste clasificaba la homosexualidad como una “perturbación sociopática de la personalidad” y ‒en su segunda edición‒ como una “desviación sexual”.

Mientras los psiquiatras, médicos y psicólogos trataban de curar la homosexualidad, los investigadores sexológicos de mediados del siglo XX estudiaron a un grupo de individuos de un espectro más amplio, que no incluyese exclusivamente a sujetos de investigación que ya eran pacientes.

La investigación más importante en este respecto fue la liderada por el brillante Alfred Kinsey ‒te recomendamos la película sobre él‒. En los famosos Informes Kinsey, en los que se encuestó a miles de personas que no eran pacientes psiquiátricos, se encontró que la homosexualidad era mucho más común de lo que se pensaba, aproximadamente un 10% ‒aunque ahora se cree que está entre un 1% y 4%‒. Los estudios de Ford y Beach sobre comportamientos en diversas culturas y animales también ayudaron a refutar la idea de la comunidad psiquiátrica de que la homosexualidad era poco común y de que no se encontraba regularmente en la naturaleza. Finalmente, el estudio de Evelyn Hooker, en el que comparaba resultados en tests de 30 hombres gays y 30 hombres heterosexuales, refutó la creencia psiquiátrica de que los hombres gays presentaban perturbaciones mentales severas.

La psiquiatría americana mayormente ignoró la creciente cantidad de investigación sobre sexo e incluso mostró extrema hostilidad hacia los resultados que contradijesen sus propias teorías. Varios factores tanto dentro como fuera de la American Psychology Association ‒APA‒ colaboraron en la reconceptualización de la homosexualidad en el DSM: la investigación, el creciente movimiento anti psiquiátrico, el activismo gay y los cambios generacionales en la composición de la APA y del psicoanálisis, entre otros.

Las protestas consiguieron captar la atención de la APA, la cual comenzó a mobilizarse internamente con paneles educativos y discusión. Esta discusión tuvo su punto álgido en la reunión anual de la APA de 1973 en la que se llevó a cabo un debate sobre si la homosexualidad debía permanecer en la nomenclatura de la APA. Este debate dio paso también a una discusión sobre lo que se consideraba un trastorno mental. Robert Spitzer, que lideraba un subcomité que investigaba este tema, revisó las características de los trastornos mentales. Él se dio cuenta de que, exceptuando la homosexualidad y algunas de las otras “desviaciones sexuales”, todos causaban un malestar subjetivo significativo, o estaban asociados con un alguna deficiencia en el funcionamiento social. De este modo, al llegar a esta nueva definición de trastorno mental, el comité acordó que la homosexualidad no era uno. Finalmente, tras una votación en diciembre de 1973, se eliminó la homosexualidad del DSM.

Este proceso, aún tan reciente, nos muestra cómo la comunidad científica debe revisar constantemente sus ideas y jamás estancarse. Ahora mismo la disforia de género y los temas sobre personas trans está pasando por el mismo proceso, y de nuevo debemos velar por no caer en el sobrediagnóstico y ser conscientes del impacto del estigma que la categoría de trastorno mental tiene en la vida de muchas personas.

Autor: Jorge Valero Sarmiento (Psicólogo)

Créditos de la imagen; Maria Ciocnadi y Emedièfeme

Referencias:Drescher J. (2015). Out of DSM: Depathologizing Homosexuality. Behavioral sciences (Basel, Switzerland), 5(4), 565–575. https://doi.org/10.3390/bs5040565

Homosexualidad en la Historia

Puede ser que las más jóvenes generaciones crean que las personas homosexuales nacieron con derechos, pero no siempre ha sido así. En este post queremos contar el devenir que ha llevado al punto actual en que no sólo las personas heterosexuales tienen derechos. ¡Cuántas personas gays han salido del armario desde entonces!

Aquí empezamos: En 1973, la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) quitó el diagnosis de “homosexualidad” de la segunda edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales (DSM). Esto resultó de la comparación entre teorías que competían por explicar la homosexualidad, unas que la veían como algo patológico y otras que la veían como algo normal.

A través de la historia han existido numerosas teorías sobre la homosexualidad que pueden clasificarse en 3 tipos principales: patología, inmadurez y variación normal.

  1. Teorías de patología

Estas teorías consideran la homosexualidad adulta como una enfermedad y, consiguientemente, como algo que los profesionales de la salud mental deben tratar. Estas teorías mantenían que la homosexualidad era algo malo, tanto físicamente como moralmente, y fueron usadas como justificación para el internamiento de homosexuales en centros psiquiátricos, para la creación de terapias de conversión y, en general, para la discriminación.

  • Teorías de la inmadurez

Estas teorías, de carácter psicoanalítico en su mayoría, consideraban la expresión de conductas o sentimientos homosexuales durante la juventud como un paso normal en el desarrollo de la heterosexualidad adulta y, por tanto, aquellas personas que persistiesen siendo homosexuales en su adultez presentarían algún tipo de retraso en el desarrollo. Estas teorías consideraban la homosexualidad como algo benigno o, por lo menos, no tan malo como las anteriores.

  • Teorías de la variación normal

Estas teorías trataban la homosexualidad como una diferencia natural que afecta a una minoría de personas, como ser zurdo. Estas teorías consideran la homosexualidad como algo bueno o neutro y algo que no tiene cabida en los manuales diagnósticos.

Durante la mayor parte de la historia de Occidente, la opinión oficial sobre los significados de los comportamientos homosexuales eran principalmente área de las religiones, la mayoría de las cuales consideraban la homosexualidad como algo moralmente “malo”. Cuando, durante el siglo 19, el poder comenzó a transferirse de una autoridad religiosa a una secular, la homosexualidad, así como otros “pecados”, recibieron un mayor escrutinio por parte de la ley, la medicina, la psiquiatría, la sexología y el activismo por los derechos humanos. Finalmente, las categorías religiosas como “posesión demónica”, “ser un borracho”, y “sodomía” fueron transformadas en las categorías científicas de “locura/enfermedad mental”, “alcoholismo” y “homosexualidad”.

De este modo, la historia moderna de la homosexualidad comienza durante la mitad del siglo 19, principalmente con los tratados de Karl Heinrich Ulrichs, a quien se considera uno de los primeros defensores de los derechos gays. Estos tratados criticaban las leyes alemanas que criminalizaban las relaciones entre hombres. Karl hipotetizó que algunos hombres nacían con el espíritu de una mujer atrapado dentro de sus cuerpos, así como algunas mujeres nacían con el de un hombre, y que ambos constituían un tercer sexo.

En 1869, un periodista húngaro llamado Károli Mária Kertbeny, acuñó por primera vez los terminos “homosexual” y “homosexualidad” en un tratado político en contra de una ley de Prusia que criminalizaba el comportamiento homosexual entre hombres. Kertbeny presentó una teoría en la que consideraba la homosexualidad como innata e invariable, argumentos acordes a las teorías de la variación normal.

Richard von Krafft-Ebing, un psiquiatra alemán, presentó una de las primeras teorías de patología, en la que describía la homosexualidad como un desorden degenerativo. En su libro Psychopathia Sexualis de 1886, adoptaba la terminología de Kertbeny pero no su visión, describiendo los comportamientos homosexuales desde la óptica darwinista del siglo 19: los comportamientos sexuales que no estaban destinados a la procreación ‒incluida la masturbación‒ eran formas de psicopatología. Este autor fue muy influyente en la comunidad médica y científica, extendiendo tanto el término “homosexualidad” como su condición de patología, lo cual tuvo un impacto definitivo en los manuales psiquiátricos del siglo 20.

Freud concibió una nueva teoría en la que todas las personas nacen con tendencias bisexuales y que las personas adultas homosexuales simplemente tienen un retraso en su desarrollo psicosexual. Aún estando este retraso presente, Freud mantuvo que la homosexualidad no se podía considerar un vicio o una degradación, ni podía clasificarse como una enfermedad, y mantenía que cualquier intento de curarla sería fútil. Tras su muerte, algunos psicoanalistas de la siguiente generación volvieron a clasificar la homosexualidad como patológica y ofrecieron “curas” que habían eludido a su predecesor, volviendo ellos de este modo a la visión que tantos investigadores ‒incluidos muchos psicoanalistas‒ habían tratado de refutar.

Autor: Jorge Valero Sarmiento (Psicólogo)

Créditos de la imagen; Maria Ciocnadi y Emedièfeme

8 series recomendables sobre sexo

Se podría decir que, actualmente, las teleseries son las reinas del entretenimiento. La amplísima variedad que presentan y su formato episódico y dinámico les otorgan un carácter absolutamente adictivo. Por estas razones resultan un medio idóneo para transmitir ideas y educar. En este artículo presentamos una modesta selección de series que nos pueden aportar conocimientos sobre algunos aspectos del infinito universo de la sexualidad, a la vez que nos divierten y entretienen. El esfuerzo está puesto en evitar hacer “spoilers”.

Big Mouth (Netflix)

Big Mouth es una serie animada que sigue a varios personajes adolescentes en su viaje a través de la pubertad. Los protagonistas tienen asignados unos monstruos llamados “monstruos de las hormonas” que les sugieren acciones acordes a los impulsos de los adolescentes.

El concepto de la serie es especialmente entretenido y los detalles sobre el proceso de la pubertad, aunque exagerados, están bien realizados. La serie además cuenta con algunos capítulos de educación sexual explícita, y aprovecha cualquier oportunidad para tratar de enseñarnos, o recordarnos, algo sobre lo que pudo representar en nuestra vida la vorágine de la “revolución hormonal”, que representa la pubertad.

Sex Education (Netflix)

Sex Education muestra los periplos de Otis, un adolescente inseguro sobre el sexo y sus padres, una pareja de sexólogos divorciados. Otis, quien vive con su madre, empedernida de la sexología, comienza una serie de aventuras tras accidentalmente darle consejo sexual al bully del colegio. Tras un resultado sorprendentemente positivo decide montar un consultorio muy “ad hoc” para sus compañeros de instituto.

Resulta importante añadir esta serie a la lista puesto que trata el tema de la educación sexual de un modo muy directo. En ella podemos observar el trabajo de la sexología, además de cómo los adolescentes se enfrentan al sexo y a las dudas y disyuntivas que éste les genera. No cabe duda que entre los guionistas hay expertos en sexología.

It’s a Sin (HBO)

Esta serie sigue las vidas de 3 chicos gays en Londres durante la epidemia de sida de la década de los 80. La serie hace saltos temporales que nos permiten observar una variedad de aspectos sobre esta epidemia desde distintos puntos de vista en la historia. Desde su aparición en Estados Unidos a finales de los 70, hasta las manifestaciones por un trato justo de los gays, las medidas de Margaret Thatcher, los grupos de apoyo para enfermos, el desconocimiento absoluto del público sobre la enfermedad… por mencionar algunos ejemplos.

Es una serie fundamental, tanto desde el punto de vista histórico como del sexual.

Euphoria (HBO)

Euphoria sigue la historia de Rue, una chica adicta a las drogas, y su relación con Jules, una chica trans que acaba de mudarse al pueblo de Rue.

La serie contiene varios aspectos de interés sobre la sexualidad, como pueden ser las relaciones tóxicas o abusivas, la adicción al sexo o el uso excesivo de las apps de contactos, la prostitución online, entre otros. No obstante, lo que puede resultar de sumo interés es el personaje trans, que además de darle visibilidad al colectivo, está escrito de una manera sobria y real, que nos permite observar con un poco más de detenimiento a un colectivo tan desconocido, que genera tantas dudas y, ciertamente, muy poco entendido por el público general.

Special (Netflix)

Special trata de un chico gay con parálisis cerebral que finalmente decide mudarse de la casa de su madre para trabajar y comenzar a vivir su sexualidad libremente. Cabe mencionar que hasta entonces no se siente capaz de hacerlo.

La serie, además de ser bella, sensible, empática y divertida, da visibilidad a un ámbito del que se suele hablar poco: cómo las personas con diversidad funcional viven su sexualidad. Qué importante que se traten estos temas y se encuentren al alcance del público en general.

I May Destroy You (HBO)

Esta serie sigue a una escritora que, mientras trata de superar su bloqueo en la escritura de su segundo libro, sale de fiesta con amigos y sufre una violación de la que recuerda muy pocos detalles.

La serie trata de una manera fresca y real un conjunto muy amplio de aspectos de la sexualidad actual. Además nos permite observar algunas de las consecuencias que tiene este tipo de evento traumático en una persona.

You, Me, Her (Netflix)

Esta serie sigue la historia de un matrimonio joven que, tras un estancamiento en el área sexual, decide introducir a una escort ‒o chica de compañía‒ de la que progresivamente se enamoran hasta que deciden decantarse por una relación poliamorosa.

Las relaciones poliamorosas son un tema de gran interés actualmente y del que se suele saber muy poco. Esta serie nos permite observar una relación de este tipo y de los sentimientos o dudas que pueda generar.

Bonding (Netflix)

Bonding sigue a una estudiante de psicología que trabaja de dominatrix para pagarse los estudios. Asimismo, trata de su mejor amigo del instituto, con el que reconecta tras muchos años y al que decide ofrecerle ser su asistente.

Esta serie amplia su perspectiva para incluir y permitirnos observar algunos conceptos sobre BDSM; como por ejemplo puede ser el sadomasoquismo, pero con un toque humorístico, relajado y desenfadado.

Cabe mencionar, aunque no sea una serie, el programa Slutever (Vice), que explora una amplia cantidad de aspectos sobre sexo y género.

Autor: Jorge Valero Sarmiento (Psicólogo)

¡Aquí te pillo, aquí te mato!

Pocos placeres hay en esta vida tan grandes como el practicar sexo, especialmente cuando lo hacemos de forma tranquila, relajada, es decir, sin prisas ‒explayándonos en todas esas caricias, posturas y demás prácticas que nos apetezca realizar‒. Aunque lo cierto es que no siempre podemos dedicarnos a ello tanto como nos gustaría en un momento determinado, o incluso puede que no encontremos la ocasión…

            El ritmo de vida tan frenético que llevamos hoy en día influye en nuestra vida sexual. Es lamentable que el tiempo que tenemos para dedicarle a este aspecto tan importante de nuestras vidas fluctúa en función de nuestro ritmo de vida, cosa que no ocurre sólo con el sexo sino también con otras actividades ‒por ejemplo, comer, hacer deporte, dormir…‒.

            Parece que lo ideal es encontrar un momento en el que poder disfrutar de una sesión de sexo sin estar pendientes del reloj. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando no es así? ¿Podemos permitirnos dejarnos llevar por el deseo en un momento dado en el que no lo hubiéramos planificado? En un momento en que ni siquiera nos ha pasado por la cabeza, e incluso cuando sólo disponemos de unos pocos minutos… ¿Se puede disfrutar igual?

            La respuesta a ambas cuestiones es “sí”. Podemos tener una sesión de sexo prolongada que incluya todo lo que queramos ‒un masaje inicial, besos sugerentes, caricias y demás preliminares que nos lleven finalmente al orgasmo, con o sin coito‒, incluida una buena siesta post-sexo. O, por otro lado, esa misma sesión de sexo puede ser tan sólo de unos minutos y en la que vayamos al grano ‒sin apenas o ningún preliminar‒. Es decir, buscando directamente el orgasmo. Y esto último puede darse bien por falta de tiempo, o bien por una excitación tan repentina e intensa que nos induce a la imperiosa necesidad de obtener placer. Esto se conoce como “quiqui”, “un aquí te pillo, aquí te mato”, o “un rapidito”.

            Sin embargo, esto tiene un matiz importante: no es saludable a largo plazo reducir nuestra actividad sexual a un único tipo de práctica. Esto puede resultar limitante e incluso monótono, y generar aspectos que acaban dañando nuestro placer y ‒posiblemente‒ la relación de pareja. Lo ideal y recomendable es alternar la fugacidad de esos encuentros espontáneos y breves, con otros de mayor duración y variedad. Y, sobre todo, disfrutarlo mucho.

¿Son variadas tus prácticas sexuales o te decantas más por uno de estos dos tipos? ¿Crees que el tiempo es enemigo del sexo? ¿Cómo es para ti una sesión ideal de sexo?

Autora: Alba Muñoz Fernández (Psicóloga y sexóloga)

Una pastilla contra el sida

Estamos en 2021 y a pesar de encontrarnos en la cumbre del desarrollo tecnológico y científico, así como de tener a nuestra disposición una masiva cantidad de información sobre enfermedades de transmisión sexual, éstas no han parado de contagiarse. En ningún punto de la historia habíamos tenido simultáneamente tantas maneras de prevenir estas enfermedades ni tanta información sobre ellas. No obstante, los contagios continúan, ¿qué es lo que ocurre? Puede que sea un exceso de confianza debido a la falta de visibilidad y nos creamos inmunes en el terreno sexual. Después de todo, grandes epidemias como la del sida en los años 80 no han vuelto a producirse‒. O quizá pensemos que es parte del pasado, pero la realidad es que las enfermedades de transmisión sexual siguen presentes y suponen un peligro real para la salud. Entre estas enfermedades, con diferencia la más grave, y la ‒cada vez menos visible‒ es ser portador del VIH.

Para quienes no lo sepan, ser portador del virus de la inmunodeficiencia humana o VIH conlleva que, tras un periodo de entre 5 y 10 años, el desarrollo del “síndrome de inmunodeficiencia humana” o “sida”. El sida básicamente destruye el sistema inmune de quien lo padece dejándole totalmente expuesto a cualquier enfermedad. Asimismo, al no poder enfrentarse a las enfermedades, cuando éstas se producen las consecuencias son mortales. Por ofrecer un ejemplo: Imagina que un día pillas un resfriado y que no se te cura porque tu cuerpo no puede protegerse de él. Potencialmente, se convierte en una enfermedad terrible. Las buenas noticias, y tras una enorme inversión en tiempo dinero y esfuerzo, por suerte hoy en día es una condición que se puede tratar y se puede llegar a tener una vida larga con la enfermedad y pocas complicaciones. Sin embargo, eso no significa que debamos dejar de temerla pues cada año sigue muriendo un elevado número de personas por complicaciones asociadas al sida.

Por contar con un contexto, alrededor de 38 millones de personas vivían con sida en 2019 en todo el mundo. Aquí en España, en la Comunidad de Madrid, se produjeron 371 contagios documentados en 2018 y, de éstos, un 68.7% se produjeron a través de relaciones homosexuales entre hombres. La infección por VIH únicamente ocurre a través de los siguientes fluidos de las personas infectadas: sangre, semen, flujo vaginal, líquido preseminal y leche de lactancia. En comparación con otras formas de sexo, es más probable que el contagio se produzca durante el sexo anal sin protección porque durante éste se pueden producir, con cierta facilidad, heridas diminutas en el tejido rectal.

Actualmente todos somos conscientes de la importancia de la comunicación con las parejas sexuales del uso del condón y, en general, de la práctica sexual responsable. Eso no significa que seamos infalibles o que no existan situaciones que escapen a nuestro control. Afortunadamente, desde hace unos años, hay nuevas opciones: la PEP o profilaxis posexposición, así como la PrEP o profilaxis preexposición. Ambas son pastillas que se usan en el tratamiento del VIH, y que mediante su administración pueden prevenir el contagio, aunque la persona haya estado expuesta al virus. La PrEP se usa de forma constante y sirve para personas que mantienen sexo de riesgo con frecuencia ‒como trabajadores sexuales o personas que usan drogas intravenosas‒. La PEP se toma durante las primeras 72 horas después de haber tenido relaciones de riesgo ‒como una pastilla del día después‒. El acceso a la PEP está regulado por los hospitales y, por lo tanto, se debe acudir a urgencias para solicitarla, aunque también es posible acudir a planificación familiar para pedir más información. No es una medida 100% efectiva, no obstante, es una de las mejores armas con las que contamos en la actualidad (2021) para combatir contagios tras una exposición sin protección.

Autor: Jorge Valero Sarmiento (Psicólogo)

Referencias:

https://es.wikipedia.org/wiki/Virus_de_la_inmunodeficiencia_humana#Historiahttps://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/hiv-aids

El secreto está en la elección de pareja

Si hay una cosa que he aprendido y tengo clara como terapeuta de parejas es que el secreto está en la elección de quien va a ser tu pareja. En ocasiones, me entristece ver que muchas personas están más preocupadas por conseguir pareja, que por asegurarse de que la elección sea sensata y adecuada. Primero se percatan de que desean tener una pareja y luego intentan conseguir que alguien ocupe ese lugar, dando más importancia al hecho de tener pareja que a quién será ésta.

Vivimos en una cultura que idealiza el hecho de tener pareja y se crea la idea de que sin pareja no se puede ser feliz, alcanzar la plenitud y envejecer plácidamente. Esto crea una serie de presiones que hacen que el autoengaño ‒tan propio y común del ser humano‒ se centre en mantener nuestra relación de pareja.

La terapia de pareja puede ser sumamente útil y eficaz para conseguir una relación sana y equilibrada. También es cierto que a veces es muy sorprendente ver que determinadas personas terminan juntas y, debido a que, ya de entrada, la elección de pareja no ha sido adecuada, sufren desavenencias continuas.

Es así que el tema de la elección de pareja es fundamental en las posibilidades de éxito que se va a tener. Me gustaría ofrecer una parte importante de mi experiencia en este aspecto y compartir algunas ideas que pueden resultar de interés general.

¿Cómo ha de ser nuestra pareja? Creo que una de las primeras cuestiones tiene que ver con la compatibilidad y el estilo de la relación. Si desde el principio notas que tienes muy pocas cosas en común con la otra persona, o que el estilo pretendido para la relación es muy distinto, está claro que empiezas con mal pie.

En mi experiencia, es crucial para el devenir de la pareja que los miembros en la relación tengan principios y valores en común. Por dar un ejemplo, una persona que da mucha importancia a la verdad y a la honestidad lo pasará mal con otra persona que tienda mucho al engaño y la mentira. En el fondo, estos dos son lo mismo. La información nos da la oportunidad de decidir y alguien que la oculta, aunque sea parcialmente, intenta manipular.

Es así que, a partir de estos valores, ha de realizarse la elección. Una persona que se preocupe por este artículo es probable que sea alguien que se interesa por hacer las cosas bien. Es así que, si somos personas preocupadas por conocernos mejor, crecer y desarrollarnos, es probable que necesitemos como pareja a alguien que esté dispuesta a seguir creciendo. ¡Cuántas veces me he encontrado con este problema! Generalmente, son parejas que iniciaron su relación siendo muy jóvenes. Con el tiempo se ve que, o van creciendo en direcciones distintas, o mientras un miembro crece, el otro no lo hace. Terminan completamente desfasados y en puntos distintos.

Otros aspectos que me parecen de gran importancia son la empatía y la comunicación. Podemos plantear que la comunicación es el vehículo para conocer mejor a la otra persona y para profundizar en la relación. Al mismo tiempo es una forma de autoconocimiento y de acercamiento. Puesto que la empatía es la habilidad de ponernos en la piel de la otra persona, a través de la comunicación podemos aprender a generar más empatía. La empatía garantizaría que habrá apoyo.

Además, para comunicar hay que saber escuchar y explicar la experiencia de ser uno mismo. Primero, debemos ser capaces de comunicarnos con nuestra propia persona y así conocer mejor nuestros procesos interiores. Cabe mencionar que la comunicación es uno de los aspectos que más difíciles pueden parecer a los miembros de una pareja en general.

Obviamente, según el grado de compatibilidad, debemos prestar atención a cómo nuestra posible pareja va a responder a situaciones límite, en caso de que se llegará a éstas. ¿Cómo responde a los problemas en general? ¿Es una persona resolutiva, responsable, consecuente? ¿O te deja toda la carga y la responsabilidad para resolver el problema?

Es muy difícil encontrar a una persona que nos satisfaga en cada ámbito y en todas nuestras necesidades. Afortunadamente, el mundo es muy grande y es probable que a nuestro alrededor podamos formar amistades que nos ayuden a cubrir ciertas necesidades, propias de determinados ámbitos. Esto nos lleva al tema del estilo y hay quienes desean un estilo de apego y dependencia muy estrecha. También hay quienes son totalmente desapegados y hasta parece que van por libre. Tanto en este aspecto, como en cualquier otro, ha de ser posible crear un equilibrio entre el estilo o los deseos de un miembro y los del otro.

El tema del equilibrio es algo que generalmente se tiene que trabajar en algunos aspectos, pero la práctica va facilitándolo. Creo que lo sano para una persona adulta es haber llegado a un punto de independencia y autonomía. Una persona muy independiente se va a sentir asfixiada en una relación con alguien que tiene un estilo o necesidades de fuerte dependencia. Cualquier persona sana y con sentido común se dará cuenta de que hay momentos para compartir y otros que son y han de ser parcelas privadas.

De hecho, no está por demás decir que una de las claves para mantener viva la chispa de la relación está en el misterio. Si lo sabemos todo sobre nuestra pareja es probable que perdamos interés en ella ‒que es un tema que he abordado en otros artículos‒.

Para terminar, simplemente quiero mencionar que es bastante positivo que ambos miembros en la relación sean capaces de compartir y de vivir sus propias experiencias. Y tener sueños, ilusiones y cosas que nos apasionan, ya que esto nos ayuda mantener viva la relación también.

Casi he terminado y no he mencionado el aspecto sexual. La comunicación expresando lo que nos gusta o no es necesaria para contar con una vida sexual satisfactoria. Asimismo, debe ser similar la importancia que se dé a ello por parte de los miembros de la pareja. De no ser así, se empieza a abrir la puerta a las infidelidades. Igualmente, tiene que haber un consenso con respecto al hecho de que se desee una relación monógama o no.

Para profundizar en cualquier relación el paso del tiempo. Considero que la paciencia es una cualidad necesaria y que hay que desarrollar ‒si no se tiene en suficiente medida‒ para que una relación tenga posibilidades de mantenerse en el tiempo.

Dicen que encontrar a tu media naranja tiene una probabilidad similar a sacarte el premio gordo de la lotería, literalmente. No es imposible, pero la probabilidad es muy baja. En mi opinión, dicha probabilidad aumenta dependiendo de los aspectos antes explicados y es por ello que con frecuencia la terapia de parejas puede resultar muy útil.

Autor: Dr. Xud Zubieta-Méndez

21514-espana-mexico_400px

 conSEXtido es una marca oficial sin fines de lucro. Operado para España y México. Para cualquier duda o comentario favor de contactar a editorial. Se prohíbe su reproducción fragmentada o total de los textos y las imágenes propias. Derechos Reservados para conSEXtido® La violación a los derechos de autor constituyen un delito (Plagio). Es importante que conozcas nuestro Aviso de Privacidad y Condiciones de uso. 

¿Te gustaría tener a un gay como vecino?

En la segunda parte del siglo XX, no ser heterosexual dejó de criminalizarse. La retirada de la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales dio lugar al surgimiento de un movimiento de liberación del yugo heteropatriarcal por parte de hombres gays y lesbianas, así como todo tipo de personas no heterosexuales, que marcó un nuevo clima moral en Occidente. Las letras del movimiento van en aumento y corremos el peligro de contar con todas las letras del abecedario: LGTBIIQ+ de momento, no consigue incluir a todas las identidades identificadas hasta el momento.

Está claro que nada permanece estático, y la actual Unión Europea debe enfrentarse a nuevos retos sociales, muchos de ellos relativos a su expresión hacia la facción del Este y el conflicto con otras mentalidades.

Hace unos pocos años se realizó un interesantísimo estudio por parte de dos científicos de la Universidad de Zagreb. Intentaron evaluar los macrodeterminantes de actitudes negativas hacia las homosexuales en 31 países de Europa. Algo que motivó su estudio fue la diferencia percibida en cuanto a comportamientos y actitudes hacia las personas homosexuales de la “nueva” Unión Europea comparados con aquellos de la “vieja” UE. Cabe subrayar que es difícil encontrar estudios de estas dimensiones y características. Por lo tanto, es de especial interés y aquí les presento una versión muy simplificada y resumida de los resultados.

Inicialmente, la investigación se efectuó en 33 países, aunque al final 2 de ellos fueron descartados. Se realizaron entrevistas cara a cara en el domicilio de la persona entrevistada, con un cuestionario de 112 preguntas. La muestra estuvo formada por números de participantes que iban de 900 a 2000 en cada país, y se estudiaron nada menos que 332 variables.  Uno de los focos de interés fue la “homonegatividad” ‒o actitud negativa hacia las personas homosexuales‒, se evaluó a través de dos cuestiones.

  1. Grupos de personas que no me gustaría tener como vecinos: “No me gustaría tener de vecino a una persona homosexual”.
  2. La homosexualidad siempre puede estar justificada: Nunca o sólo en algunas ocasiones.

Los resultados arrojaron interesante información. En comparación con los antiguos miembros de la UE, los nuevos miembros expresaron una mayor “homonegatividad”. Las diferencias se observaron también dentro del viejo grupo de la UE. Por otro lado, en los países escandinavos y en Holanda se encontró la mayor aceptación de la homosexualidad en Europa Occidental. En algunos países mediterráneos ‒Portugal, Italia y Grecia‒ y en Irlanda se encontró la menor aceptación.

En diversos países de Europa Central y Europa del Este ‒entre los que destacan Polonia y Rumania‒ hay una fuerte oposición política y de índole sociocultural contra los derechos sexuales y, obviamente, los homosexuales. En el bloque de la oposición se encuentran invariablemente los miembros de cada iglesia nacional, así como diversos grupos políticos ‒a menudo eurofóbicos y de derechas‒.

Los resultados sugieren que las actitudes negativas hacia la homosexualidad son más comunes en la “nueva” Europa. Sólo un país europeo no occidental ‒República Checa‒ está entre los 10 países europeos que muestran una mayor aceptación con respecto a la homosexualidad.

Se encontró que la oposición a los derechos homosexuales estaba sustancialmente más presente en los países europeos centrales u occidentales. Mientras que, por ejemplo, una enorme mayoría de ciudadanos holandeses, el 82%, apoyaban el matrimonio homosexual, mayorías comparables de participantes en Letonia, Grecia y Polonia rechazaban esa misma propuesta… Recientemente hemos visto cuánta gente en Francia se opone a este derecho.

Para los curiosos de las cifras, tenemos los siguientes datos. En respuesta a la primera cuestión, es decir, «No me gustaría tener un homosexual como vecino», presentamos este resumen de los porcentajes más altos: Lituania (67,6%); Ucrania (65,7%); Rumania (65,2); Bielorrusia (63,3); Rusia (57,9%); Polonia (55,2%); Bulgaria (53,9%); Croacia (52,8)… España (16,4%) se encuentra entre los porcentajes más moderados, y el más positivo corresponde a los habitantes de Suecia (6,1%).

En cuanto a la segunda cuestión, «La homosexualidad nunca puede estar justificada», los porcentajes más altos quedaron así: Hungría (86,4%); Lituania (76;6%); Letonia (75%); Rumania (77,7%); Rusia (68,4%); Ucrania (68,0%); Croacia (64,5%); Malta 58,1%); Bulgaria (56,7%); Polonia (53,2%); Estonia (51,1%); Bielorrusia (52,5%)… España (-0,5); Suecia (-41,9%). Las cifras negativas, obviamente, indican desacuerdo.

Podemos concluir diciendo que sería un error asumir que el desarrollo económico necesariamente crea una convergencia moral y un respeto universal de los derechos humanos. Queda claro que se requiere también de una intensa y extensa labor educativa.

¿Qué te parecen los datos? ¿Qué factores crees que contribuyen al respeto de los derechos de las personas no heterosexuales? ¿Cómo hubieras respondido tú a las preguntas?

Autor: Dr. Xud Zubieta-Méndez

Artículo completo:

Stulbufer, A. & Rimac, I. (2009). Determinants of Homonegativity in Europe. Journal of Sex Research, (40) 1, 24-32.

La ilustración es de Ben Cohen, jugador de rugby profesional, activista y defensor de los derechos LGTBI+.

21514-espana-mexico_400px

 conSEXtido es una marca oficial sin fines de lucro. Operado para España y México. Para cualquier duda o comentario favor de contactar a editorial. Se prohíbe su reproducción fragmentada o total de los textos y las imágenes propias. Derechos Reservados para conSEXtido® La violación a los derechos de autor constituyen un delito (Plagio). Es importante que conozcas nuestro Aviso de Privacidad y Condiciones de uso.

El Punto-G Masculino

Todos hemos oído hablar del punto G femenino, sin embargo, el punto G masculino parece no ser tan conocido. Muchos hombres no quieren descubrirlo por miedo a perder “virilidad” o por considerarlo antihigiénico. La verdad es que se trata de una zona extremadamente placentera para el sexo masculino. El punto G se encuentra en el interior del recto, a unos 5 centímetros del ano, hacia la vejiga.

En realidad, es un abultamiento de un centímetro de espesor y, desde el punto de vista anatómico no es más que la próstata, pudiendo acceder a ésta con la introducción de un dedo en el orificio anal. Existe una forma de estimularlo externamente, presionando o masajeando el perineo ‒que es el suelo de la pelvis‒, ya que existe una enorme cantidad de transmisiones nerviosas que dotan a esta zona de una gran sensibilidad. Enriqueceremos nuestro universo de placer si nos permitimos integrar este tipo de estimulación a nuestras prácticas sexuales ‒más que poner límites y excluir capacidades del disfrute sexual‒.

La causa principal de que los hombres que lo han probado hablen de una intensificación del orgasmo se debe al incremento de las contracciones pélvicas que producen una intensa estimulación por la emisión de una cierta cantidad de líquido prostático, aumentando la producción de semen. Por lo tanto, se produce un gran aumento del placer que provoca el orgasmo.

La primera recomendación para llevar a cabo esta práctica es dejar atrás todo tipo de prejuicios y tabúes sobre la masculinidad. En nuestra práctica clínica diaria apreciamos poco a poco un incremento del juego anal en las relaciones heterosexuales. Suelen ser las parejas más jóvenes en quienes observamos que los hombres se permiten aceptar las caricias y el acceso a la zona perianal, disfrutando sin por ello cuestionar su orientación sexual. Es que éste es uno de los asuntos que con más frecuencia pueden evocar el fantasma de la homosexualidad en varones sujetos a una educación machista tradicional. Hablamos de una educación que puede suponer la autolimitación, evitando el juego con el propio ano por la inseguridad que eso genera.

Para aquellas personas más reservadas o inseguras, que quieren dar el paso a probar esta experiencia, recomendamos intentar encontrar el punto G. Por ejemplo, mientras se practica sexo oral, para crear un ambiente tranquilo y distendido. Así, la parte de la pareja que vaya a realizarlo podrá centrar su atención en la parte trasera con las manos. A continuación, dejamos a modo de guía como podría realizarse:

  1. Empezar masajeando la zona perianal, que es la parte de piel que hay entre el ano y los testículos, ya que como hemos dicho, es una zona muy sensible.
  2. Estimular externamente con un dedo la parte del ano.
  3. Para evitar molestias innecesarias que nos bajarían la excitación, te sugerimos usar un lubricante de base de silicona, ya que tienen la ventaja de durar más a diferencia de los de base de agua. La zona del ano no lubrica de manera natural por lo que nos servirá de gran aliado. Cuando lo tengamos, introduciremos un dedo poco a poco unos 7 centímetros hasta sentir una pequeña “nuez” ahí dentro. Si fueran las manecillas del reloj serían las 12 en punto.
  4. Una vez encontrado el bulto, repetir con los dedos el movimiento de “ven aquí”, lo cual permitirá masajear la zona y lograr un gran placer.
  5. El resto, pues ¡ya, es cosa tuya!

Para los más experimentados, existen en el mercado de juguetería erótica, varios productos, como masajeadores de próstata, vibradores, plugs o cadenas anales que pueden resultar de utilidad para estimular el punto-G masculino.

Andrea Bello Pastor (Psicóloga y Sexóloga)

Referencias bibliográficas

¿Cuál es el punto G del hombre? Elvira Sáez. 2019

Platanomelón.com

María Masdeu. Punto G masculino: ¿Dónde está y como estimularlo?

Sexo Equilibrado

Una de las frases sobre el sexo que se suele escuchar más a menudo en parejas que llevan ya sus años juntos es el típico: “Ya no es lo mismo de antes”. Desde aquí preguntamos, ¿qué se puede hacer para que no sea siempre lo mismo?

Durante el sexo, tendemos a utilizar los llamados “roles”. Básicamente es la función que ejerce cada una de las personas en una situación determinada. Generalmente, el hombre supuestamente es el encargado de ejercer un “rol activo”. ¿Qué quiere decir? Pues que, por tradición, se espera que sea el hombre quien lleve la batuta en las relaciones, quien debe tomar la iniciativa, el que tiene conocimiento de la materia. En definitiva, el que marca las pautas que se han de seguir en términos generales. Pero, ¿qué narices?, ¡ya sabemos de sobra que no es característica indispensable ser hombre para ser activo!

Además, esta dinámica de roles prestablecidos, donde cada persona de la relación tiene muy bien determinado cuál es su papel, no siempre es la dinámica más estimulante. Imagínate que hoy tienes preparado un plan para salir a cenar fuera con tu pareja. Vale, ahora imagínate que ese restaurante al que vas a ir, lo visitas todos los días. Es más, imagínate que siempre que vas te pides el mismo plato. Un poco aburrido y repetitivo ¿no? A menudo decimos que un aspecto que enriquece las relaciones sexuales es la variedad en el menú. Dicha variedad mantiene el interés, la emoción y previene la monotonía.

En terapia sexual se emplean diversas técnicas que potencian la iniciativa dentro de cada relación. Se parte de la base de que cada cual es responsable de su sexualidad y de su propio orgasmo. Las mujeres están dando pasos agigantados y cada vez son más capaces de asumir la responsabilidad de su placer y de su orgasmo. También, cada vez hay más hombres que están dispuestos a relajarse, a permitirse sentir, mientras que ellas ejercen un papel más dinámico y más activo.

Un ejercicio recomendable para conseguir un mayor equilibrio en las relaciones sexuales es el de asumir alternativamente los roles de “activo” y “pasivo”. Esto es, uno hace y el otro se deja hacer, ¡así de sencillo! Se intenta que el período dedicado a esta actividad esté divida en dos partes más o menos iguales, realizando primero un rol y luego el otro. De esta manera se favorece el cambio, la variedad, la novedad dentro de las relaciones sexuales.

Antes de empezar el ejercicio, ambas personas han de pactar los límites, es decir, han de especificar aquellas cosas que no desean que ocurran. Entonces la persona que asume el rol pasivo se relaja y va siguiendo las pautas marcadas por la persona que toma el rol activo. Se deja llevar y simplemente trata de disfrutar de lo que la otra persona le va haciendo.

Asimismo, la persona que sume el rol activo hace lo que le apetece hacer, lo que a sí misma le produce placer, sin preocuparse por nada más. Tras el tiempo especificado, se cambian los roles.

Una vez concluido el ejercicio, recomendamos una buena comunicación donde cada uno comente sus vivencias. Puede ser una experiencia bastante grata y útil para conocernos mejor, tanto de forma individual como dentro de una relación sexoafectiva.

Muchas de las personas que realizan este ejercicio suelen repetir. Cada vez que lo realizan, implementan y descubren cosas nuevas. Van ampliando su repertorio y su disfrute, al tiempo que consiguen un mayor equilibrio en sus relaciones.

¿Tus relaciones sexuales suelen seguir unas pautas determinadas? ¿Eres tú quien tiende a llevar la iniciativa? ¿Te gusta dejarte llevar o prefieres que te lleven? ¿Para ti que es el equilibrio en el sexo?

Autora: Lucía Muñoz Soler (Psicóloga y Sexóloga).

Amor a Distancia

“¡Te amo internet! ¡Gracias a ti hemos redefinido el concepto “intimidad” y creado vínculos afectivos con gente interesante AF!” Al mismo tiempo, cada vez hay más parejas que, tras un tiempo de relación a distancia, pasan a la fase de convivencia y llegan a consulta. “¿Empezamos a vivir juntas y sale mal?“

Cada relación es un mundo y no puedo decirte lo bien o mal que estarás con tu BAE. Sin embargo, las investigaciones y la practica terapéutica dejan entrever que las relaciones desarrolladas en el espacio virtual presentan un nivel bajo de satisfacción (2) y que tienen más retos y riesgos que las relaciones desarrolladas en un contexto cara a cara (1). Conque quizás tengas que hacer un esfuerzo un poco mayor para que todo fluya, y nada influya; porque se ha demostrado que necesitamos sentir protección, intimidad, contacto físico. Así como la posibilidad de compartir el tiempo y los mejores momentos en compañía del otro para construir una sana relación de pareja (2).

“Vale, tronca, pero te acabo de decir, que vamos a vivir juntas, problema solucionado, ¿no?” Casi…

Cuando conocemos a una persona en una relación a distancia no tenemos toda la información sobre cómo es en su vida presencial, cómo reacciona ante los problemas, cómo varía su humor en diferentes situaciones (¿se enfada, ríe, llora, maldice, no le gusta que le hablen por la mañana?), y nuestra imaginación tiende a rellenar los huecos vacíos con fantasía, idealizando a la persona amada (1). Piénsalo, cuando la ves o lo ves ‒una o dos veces al mes con suerte‒ es todo buen rollo, sexo maravilloso, risas, la faceta más atractiva, buena e ingeniosa de cada una.  Es normal que en ese estado de enamoramiento y siendo el sexo tan maravilloso, las endorfinas y la oxitocina te cieguen y minimices los aspectos negativos de la relación. Bienvenida, estás en el limbo de los amantes.

La pregunta es ¿podrás sobrevivir una semana junto a tu amorcito sin ponerle un sello de devolución? La rutina puede ser uno de los principales problemas de la convivencia en las relaciones creadas a distancia. Pasas de verle sólo en los buenos momentos a verle en absolutamente todos. Es un salto muy brusco a la realidad y se invierte mucho más tiempo que antes en la relación. ¿Estás super cómoda conectando y desconectándote de la conversación cuando te apetece? Quizá no sea el mejor presagio para tu futura convivencia… ¿O te mueres de ganas por oler el aliento mañanero de tu pareja?

Pongamos que sí, ¿y bien?, ¿quién se muda a qué sitio? Una de las dos tendrá que renunciar a su entorno habitual, su red afectiva y su entorno social de apoyo. ¿Entenderá la otra persona el riesgo, la presión y el valor de lo que ha dejado esta atrás?

Cada relación tiene protagonistas únicos y por eso es un mundo. ¿Y tú? ¿Alguna vez has mantenido una relación a distancia? ¿Cuál es tu experiencia al respecto? ¿Cuáles crees que son las dificultades más frecuentes a las que se enfrentan las personas en este tipo de relación? ¿Cuánto crees que cambia una relación de pareja una vez que empieza la convivencia?

  • Giraldo-Hurtado, C. M., & Rodríguez-Bustamante, A. (2018). La comunicación en las relaciones de pareja mediadas por la virtualidad en tiempos de modernidad líquida. Revista Latinoamericana de Estudios de Familia10(1), 11-30.
  •  Narvaez, B. L. R., Marin, P. A. U., Gómez, G. L. A., & Vega, L. C. E. (2019). Nivel de satisfacción en relaciones románticas generadas mediante el uso de internet en jóvenes universitarios. Revista Palobra,» palabra que obra»19(1), 107-120

Autora: Lorena Pérez Moreno (Psicóloga y Sexóloga)

Problemas derivados de la Homofobia

Para poder entender el verdadero sufrimiento que hoy en día siguen padeciendo muchas personas pertenecientes al colectivo LGTBIQ+, debemos empezar sabiendo que la revuelta del colectivo tiene sus inicios gracias a los disturbios provocados en Stonewall en el año 1969. Sin embargo, hasta el año 1990, la homosexualidad seguía apareciendo como enfermedad en las listas publicadas por La Organización Mundial de la Salud (OMS). 30 años de lucha continua por unos derechos y libertades que deberíamos tener todo ser humano.

A pesar de los años que han pasado, las investigaciones y el desarrollo avanzado de las sociedades; los prejuicios, la presunción de heterosexualidad y la violencia ejercida por grupos discriminativos siguen jugando un papel de gran peso en la sexualidad de muchos adolescentes de hoy en día. Este estigma social lleva consigo un arma de doble filo, ya que en el caso de que estos prejuicios, o incluso cierta violencia, esté presente dentro del ámbito familiar, podríamos encontrar problemas añadidos al desarrollo natural del adolescente.

Según la Asociación Americana de Psicología (APA), la homosexualidad no es una enfermedad. De hecho, la idea de que la homosexualidad o la atracción u orientación hacia el mismo sexo entre adolescentes es, de alguna forma, anormal o mentalmente poco saludable no tiene apoyos suficientes de ninguna organización profesional de la salud y/o salud mental convencional.

A pesar del consenso general entre profesionales de la salud, las consecuencias debidas al rechazo de los adolescentes LGTBIQ+ por parte de sus familias son muy graves. Por ejemplo, según un estudio realizado por la Dr. Caitling Ryan (Pediatrics, 2009), se puede afirmar que los adolescentes homosexuales y transgénero que fueron fuertemente rechazados por sus familias corrían un alto riesgo de tener problemas de salud física o mental al llegar a ser jóvenes adultos (entre 21 y 25 años). Además, los jóvenes que experimentaron un fuerte rechazo tenían:

  • Una probabilidad 8 veces mayor de haber intentado suicidarse.
  • Una probabilidad casi 6 veces mayor de presentar altos niveles de depresión.
  • Una probabilidad 3 veces mayor de consumir drogas.
  • Una probabilidad 3 veces mayor de correr un alto riesgo de infectarse por el VIH y de contraer enfermedades de transmisión sexual

Todo esto en comparación con los jóvenes homosexuales y transgénero que no habían sufrido rechazo alguno ‒o cuyo rechazo por sus familias había sido leve‒ debido a su identidad homosexual o transgénero.

Luego, lo que de verdad es una enfermedad para la salud mental de cualquier persona es la homofobia. Ésta es la causante de una buena parte de los males reales que padecen a diario las personas pertenecientes al colectivo LGTBIQ+.

Y tú, ¿has padecido experiencias de homofobia? ¿Sigues pensando que no existe la homofobia? ¿Te has sentido acosado alguna vez? ¿Tienes amigos, familiares o conocidos que hayan pasado por alguna circunstancia parecida? ¿Cómo te sientes al pensar en las condiciones de vida de las personas LGTBIQ+?

Referencias:

  • Cocciarini, N. (28). 28 de Junio de 1969: Disturbios De Stonewall. Uni (+ di) versidad. Publicación del programa universitario de diversidad sexual, Rosario: Universidad Nacional del Rosario. Consultado el, 15.
  • Ryan, C. (2013). Generating a revolution in prevention, wellness, and care for LGBT children and youth. Temp. Pol. & Civ. Rts. L. Rev., 23, 331.

Autora: Lucía Muñoz Soler (Psicóloga y Sexóloga)

Modelos de Sexualidad

Durante el mes de junio se celebra el mes del orgullo LGTBIQ+ y desde conSEXtido nos gustaría mostrar una visión más amplia e inclusiva respecto a la sexualidad.

En la actualidad, una de las quejas que más encontramos en nuestra profesión es que los y las jóvenes sienten que no cuentan con un modelo de sexualidad suficientemente diverso. ¿A qué nos referimos? Imagina una mujer que se siente atraída por hombres, pero que se considera más masculina que femenina. Es decir, no le gusta llevar faldas, tacones ni los labios pintados, sino que le gusta llevar pantalones, zapatillas y prescindir de maquillaje. Otro ejemplo: Una mujer transexual que nació siendo un hombre, biológicamente hablando, y decidió iniciar la transición para ser físicamente una mujer, porque así se siente y se reconoce. A su vez, esta persona se siente atraída por mujeres. Por tanto, la diversidad sexual hace referencia al gran abanico de posibilidades y combinaciones que tiene la sexualidad humana y necesita ser visibilizada.

¿Cuál es el problema? Hoy día, la educación sexual que recibimos ‒de forma directa o indirecta‒ es bastante pobre y escasa. El modelo o prototipo predominante es el heteronormativo. La heteronormatividad estipula que la sociedad acepta aquellas relaciones de pareja formadas por un hombre y una mujer, excluyendo el resto de orientaciones sexuales, identidades sexuales y géneros ‒los cuales componen la diversidad sexual‒. Dentro de éste, la visión predominante es la de una pareja que sea relativamente joven con un físico atlético, de edades similares, generalmente de etnia blanca y un nivel socioeconómico medio-alto. Un gran número de personas no se sienten representadas por este modelo, pero quizá aspiran desesperadamente a encajar en éste. Incluso, puede que se sientan señaladas e incomprendidas.

En la actualidad, por desgracia, no tenemos modelos de sexualidad que representen la diversidad sexual, cultural y social característica del siglo XXI. Por ejemplo, las personas con diversidad funcional ‒psíquica, física o sensorial‒. Muchas veces este colectivo queda marginado y, por ello, es importante visibilizarlos y reivindicar su derecho al acceso a una buena educación sexual y disfrutar de una vida sexual plena y feliz.

Parte de la cuestión se debe a que la mentalidad religiosa y conservadora sigue predominando en nuestra cultura. Seguramente habréis escuchado este mensaje: “si practicas relaciones sexuales antes del matrimonio estás cometiendo un pecado e irás al infierno”. Esta visión concibe la sexualidad como un fin reproductivo. Es decir, “si follas tiene que ser para quedarte embarazada y traer hijos al mundo”. Esto resulta algo peligroso porque provoca una mezcla de sentimientos que angustian y confunden a la persona, especialmente a las mujeres, dado que “debemos ser correctas, castas y puras”.  Esta educación no tiene en cuenta el derecho de las personas a elegir cómo y con quién queremos disfrutar y compartir nuestra sexualidad. Esto es lo que los colectivos ultraconservadores pretendían hace unos meses con el “el bus de la transfobia” y con el “pin o veto parental” en la escuela. Es un ataque a los derechos humanos y sexuales de los niños y niñas.

Esta cuestión ya debería estar normalizada y nos hace ver que, como sociedad, tenemos todavía una tarea muy larga por delante. En resumen, siéntete libre de amar y compartir tu sexualidad con quien o quienes te apetezca, si te hace feliz. ¡Siempre con responsabilidad!

¿Te sientes representado/a por los modelos existentes de sexualidad? ¿Qué información crees que deberían incluir éstos? ¿Sientes que has recibido una educación sexual integral que normaliza la diversidad? Si no es así, ¿qué piensas que debería incluir? ¿Conoces a alguien que haya pasado por el proceso de transexualidad? ¿Crees que la pornografía refleja la realidad de la sexualidad?

Fuentes:

https://www.sexualidadfuncional.es/

http://revistas.uned.es/index.php/Tendencias/article/view/27750/21604

Autora: Vanesa Romero Ballester (Psicóloga y Sexóloga)

Mes del Orgullo en la Diversidad Sexual

Aunque lejos han quedado los tiempos en que no ser heterosexual equivalía a un crimen o un delito, según dónde, nos gusta celebrar el “Mes del Orgullo en la Diversidad Sexual”. Es algo que nos agrada porque además de que la diversidad suma, ésta contribuye a que podamos crear un “dream team”, combinando todo lo que cada persona aporta. Al final, nos quedamos con el arco iris como símbolo de esta diversidad. Su belleza radica en la mezcla de colores ‒con sus infinitas tonalidades‒ los cuales, combinados, forman los elementos universo del Universo, en el que hay espacio para todos los colores con sus infinitos tonos y matices.

En países como España nuestros derechos sexuales encuentran un cierto respeto y, por lo menos, la ley en teoría castiga la homofobia, por dar un ejemplo. No obstante, esto no significa que se hayan logrado todas las metas deseables para que en la realidad de la vida diaria se respeten dichos derechos sexuales. No es lo mismo vivir en una gran urbe que en un pueblo pequeño rodeado de gente conservadora y prejuiciosa. Esto sigue existiendo en muchos lugares del mundo y nuestra querida España no se salva por completo de esto.

Existen otros lugares en el mundo en el que la situación puede ser bastante más lamentable. A continuación, deseo compartir parte de una carta que me ha llegado hoy para sumarme a una causa social.

“Mi nombre es Melusi y soy de eSwatini, antes conocida como “Swazilandia”, un país litoral en el sur de África, que todavía tiene una ley anti-gay colonial y anticuada. Para luchar contra esta ley que convierte mi amor en algo ilegal, fundé un grupo activista llamado Minorías sexuales y de género eSwatini (ESGM). Sin embargo, cuando tratamos de registrar la organización, el Registrador de eSwatini rechazó la solicitud, argumentando que nuestro propósito es ilegal porque las relaciones entre personas del mismo sexo son ilegales en el país. Aun así, estamos luchando. Llevamos al Secretario a los tribunales y la audiencia está programada para el 24 de junio. Turkmenistán criminaliza las relaciones entre personas del mismo sexo, al igual que mi país. El 7 de mayo, un famoso artista y varios otros hombres fueron condenados a dos años de prisión solo por ser homosexuales.”

Por otra parte, tenemos que en 2018, el gobierno del Reino Unido se comprometió a erradicar las curas gay. Aunque, desde entonces, no han hecho nada. Después de que Alemania declarase ilegal la terapia de conversión, esta iniciativa está aumentando en el Reino Unido.

A día de hoy, podemos asegurar que en España están prohibidas este tipo de terapias y su incumplimiento puede implicar el ingreso en prisión. Hace poco conocimos algunos casos dentro de ámbitos cristianos en los que se pretendía “curar la homosexualidad” y la ley española ha dejado claro que se trata de un delito.

¿Consideras que todo aquello que no sea heterosexual es anormal y algo que debe curarse?

Autor: Dr. Xud Zubieta-Méndez

Tipos de Homofobia

En el marco social, uno de los grupos más discriminados, maltratados e insultados ha sido el colectivo LGTBIQ+. Desde sus inicios, este colectivo ha estado luchando por la igualdad en derechos y en oportunidades. No obstante, con el paso del tiempo y la evolución de las sociedades, no en todos los lugares se acepta la homosexualidad como una orientación sexual más. Generalmente se presentan pensamientos negativos y discriminatorios junto al concepto de homosexualidad.

Entonces, ¿cómo podemos identificar cuales son las acciones que nos hacen tener conductas homofóbicas? Podemos encontrar:

Homofobia según su medio de transmisión

Homofobia Cultural:

  • Se transmite de generación en generación por vía oral y/o imitación de conductas.
  • La mayor parte de las expresiones homofóbicas tiene que ver con esta categoría. No obstante, generalmente se presentan solapamientos entre tipos de homofobia, dando lugar a una homofobia propia y característica de cada persona.
  • Por ejemplo, asumir que las personas jóvenes homosexuales están confundidas acerca de su identidad sexual, o defender que los hombres homosexuales están incompletos por no encajar con el ideal de masculinidad.

Homofobia Institucional:

  • Es la homofobia relacionada con las normas formalizadas de organizaciones tanto públicas como privadas.
  • Por ejemplo, ciertas leyes que penalicen acciones asociadas a la homosexualidad, que mantienen a las personas homosexuales apartadas de sus derechos básicos, así como estatutos que justifican despidos por homosexualidad.
  • Colectivos religiosos (fenómeno mixto entre cultural e institucional).

Según su grado de expresión o no expresión

Homofobia Cognitiva:

  • Sistema de creencias que forman parte de un individuo y que muestran la homosexualidad como algo negativo. Nociones de “antinatural” y “degenerado”.
  • Fundamentación de estereotipos vinculados a la homosexualidad y, al mismo tiempo, al rechazo o incluso asco. A consecuencia de los pensamientos distorsionados sobre la homosexualidad, generalmente se buscan individuos, instituciones o colectivos que nos confirmen nuestras sospechas, las reafirmen y nos apoyen en ellas. Esto deriva en la homofobia que se transmitirá culturalmente a nuevas generaciones en forma de homofobia cultural.
  • Una muestra sería la predisposición al rechazo de los hijos cuando llegan a saber que éstos son homosexuales.

Homofobia Conductual:

  • Expresiones objetivas de homofobia por parte de individuos que no se escudan en ninguna norma para discriminar a personas homosexuales sólo por el hecho de serlo. Suelen ir respaldadas a nivel cognitivo por sociedades o colectivos influyentes en la sociedad, provocando así que la acción homofóbica se lleve a cabo por individuos susceptibles a este tipo de pensamientos.
  • Las formas que puede adoptar la homofobia conductual son prácticamente infinitas, tan variadas como la conducta humana.
  • Como ejemplos podemos mencionar las manifestaciones anti-derechos homosexuales, agresiones físicas por ser homosexual, exclusión de personas por creer que son homosexuales, el “bus de la homofobia” creado por facciones de ultra-derecha.

Homofobia afectiva o latente:

  • Viene dada a partir de los sentimientos de rechazo que aparecen cuando las personas saben que van a relacionarse con personas homosexuales.
  • El rechazo puede relacionarse con el contacto físico, con sentirse incómodo ante la presencia de personas homosexuales o con las muestras de afecto en público entre homosexuales.
  • Este tipo de homofobia afecta la visibilidad de la homosexualidad como algo natural. 

Después de saber con qué tipo de homofobia (o mezcla de éstas) podemos encontrarnos en la calle, o incluso podemos encontrarla en nuestra propia persona, por lo que debería remarcarse la importancia de la autocrítica.

El objetivo es llegar a tener una mentalidad más abierta a estas cuestiones y conseguir cuestionar si los comportamientos y/o las creencias que creíamos inocuas no son en realidad una base para la homofobia. Cuando no hacemos autocrítica, muchas acciones y actitudes que hemos ido asumiendo como normales desde el inicio de nuestra infancia probablemente pasarán desapercibidas. Tenderemos a ver cualquier cuestionamiento de éstas como una salida de tono o una manera ridícula de pensar. Y tú, ¿te ves capaz de darle una vuelta a tus distorsiones sobre el tema? ¿Consideras que es posible que alguien cambie sus sentimientos de homofobia?

Autora: Lucía Muñoz (Psicóloga y Sexóloga)

Referencias: